DROGAS Y SEXUALIDAD

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DROGAS Y SEXUALIDAD
Lic. Liliana Vázquez, Dr. Adrián Sapetti

Con mucha frecuencia se habla actualmente sobre el tema de la drogadicción; pero sería conveniente definir algunos términos, no meramente como algo académico sino con relación a las consecuencias que produce en los pacientes. Respecto de la sustancia podemos advertir tres estados distintos: el uso, el abuso y la dependencia (liking, wanting, needing). En el primer caso es el de un paciente que refiere “me gusta hacer el amor después de fumar marihuana, pero igual podría hacerlo sin”. En el caso del abuso es el que dice “puedo hacerlo sin el porro (marihuana), pero prefiero realmente hacerlo estando fumado”, en realidad no aparece una necesidad imperiosa del producto pero sin él supone que el encuentro con la pareja no sería tan placentero. Se caracteriza por un consumo repetido del producto debido a un deseo, pero no incontrolable, de continuar tomándolo a causa de los efectos que provoca; con ninguna o poca tendencia a aumentar la dosis; con un cierto grado de dependencia psíquica pero sin dependencia física ni síndrome de abstinencia (cuadro caracterizado por una sintomatología variada ante la supresión de la droga). La dependencia es un deseo incontrolable de consumir, ya no le importa tanto con quién: “si no consumo no puedo vivir, es lo único que me interesa, si mi pareja está o no está, me es indiferente”.  Es un estado de consumo regular y crónico con un deseo de tomar la droga por todos los medios; con tendencia franca a aumentar la dosis, pudiendo darse una dependencia psicofísica, y aparición de un síndrome de abstinencia con síntomas corporales y psicológicos; con efectos nocivos para el individuo y la sociedad.

“Tú, que como el golpe de un puñal,
has penetrado en mi corazón,
como un siniestro vendaval.
………………….
Infame a quién estoy ligado

como el forzado a las cadenas,
como al juego el jugador empedernido,
como a la botella el borracho,
como a los gusanos la carroña.
Maldita, maldita seas.
………………..
Tú no eres digna de que sea llevado
Por tu maldita esclavitud”.

Charles Baudelaire, “El vampiro”, en “Las flores del mal(1857), probablemente referido a su adicción al opio.

A la persona que alguna vez consumió ocasionalmente una droga no se la puede considerar adicta, como no es un alcohólico el que alguna vez se emborrachó. Algunos han dividido a los consumidores en: curiosos, consumidores sociales y drogadictos. El adicto (a la droga, al cigarrillo, al alcohol) es una persona con un grado de esclavitud y servidumbre de la cual esa persona no puede desprenderse del objeto amado –la sustancia- y que lo lleva continua y reiteradamente a consumirla.

Existe una creencia muy arraigada que atribuye a las drogas un efecto afrodisíaco: algunos piensan que podría ser una herencia de los años 60 cuando era un emblema aquello de sexo, droga y rock and roll. Pero, en realidad, esa búsqueda desenfrenada de aumentar la pasión o de enmascarar un sexo conflictivo o disfuncional, data de tiempos anteriores; tanto en sociedades civilizadas como primitivas se ligaron a prácticas rituales que aseguraban el éxtasis y posibilitaban la llegada a la divinidad. Freud en El malestar en la cultura nos habla de los poderosos quitapenas, esas sustancias que nos harían más fácil la vida, acercándonos a la felicidad. Es lo que Humberto Eco llama objeto de la felicidad química.

“Esa sustancia debe ser sustitutiva del alcohol y los demás narcóticos, algo que sea al mismo tiempo menos dañina y más placentera que la ginebra o la heroína. Este mundo feliz, creado por la manipulación absoluta del Amo, no deja de fundarse y sostenerse por el equilibrio que tiene que aportar una sustancia. Una droga que, eufórica, narcótica y agradablemente alucinante, tendría todas las ventajas del cristianismo y del alcohol, pero ninguno de sus inconvenientes”.

Aldous Huxley (1894-1963)

El consumo crónico de drogas suele deteriorar la vida sexual. La toxicomanía produce efectos nocivos en la sexualidad de los individuos, no importa la droga que se consuma: cualquiera de ellas la afecta de manera diversa, pero igualmente severa. Los tóxicos que más frecuentemente se utilizan son:

  • Opio, morfina y derivados (heroína)
  • Benzodiazepinas y/o alcohol.
  • Cocaína
  • “Crack” y “Paco” (una variante es el “bazuco” colombiano, que es una mezcla de residuos tóxicos: polvo de ladrillo, pegamento, desechos de cocaína y marihuana, por lo que es una verdadera bazooka para el cerebro).
  • Marihuana y “haschisch”.
  • Anfetaminas.
  • Alucinógenos (LSD).
  • “Éxtasis”.
  • Ketamina.
  • GBL (gamma-butirolactona) y el GHB (gamma-hidroxibutirato).
  • Popper” (esta sustancia combinada con Viagra o similares puede dar resultados fatales).
  • Pegamentos y colas.

Las llamadas drogas heroicas: morfina, heroína, codeína y derivados se suelen inyectar por vía endovenosa y producen graves cuadros de dependencia física y psíquica, necesidad de aumentar la dosis (fenómeno de tolerancia), con deseo incontenible de consumirlas. Además del importante deterioro de la personalidad que producen, son una de las causas más frecuentes de muerte por sobredosis, de flebitis, y contagio de Hepatitis B y HIV. Obvio es decir que el sexo pasa a segundo plano, la persona que consume este tipo de drogas pesadas entabla un vínculo estrecho con la droga y no con la pareja. Bien lo ejemplifican un escritor de la generación beat y un rockero de la banda Sumo:

“Había llegado al término de la blanca …Entonces vivía en un tugurio del barrio indígena de Tánger. Desde hacía más de un año no me había bañado ni me había cambiado de ropa. Ya ni siquiera me desvestía, salvo para plantar, a cada hora, la aguja de una jeringa hipodérmica en la carne gris y fibrosa, carne de madera del estadio final de la droga.”

William Burroughs, “Festín Desnudo” (The Naked Lunch)

“Solía amar a una chica inglesa. Ahora amo a una chica alemana.
Solía amar a una chica italiana. Ahora amo a una argentina.
Solía amar a este mundo rockanrolero. Ahora amo a este mundo suicida.
Pero hay una cosa. Una cosa que no puedo olvidar. Porque está en mi mente.
Pienso en ella cuando estoy en la cama.
¿Sabes lo que es?…heroína”.

Luca Prodan (fallecido a los 37 años de un paro cardíaco)

Durante muchos años se abusó de los barbitúricos, psicofármacos con efecto hipnótico; producen un estado parecido al alcoholismo crónico, con deseo sexual inhibido, disfunciones erectivas y orgásmicas. Estos intoxicados semejan verdaderos borrachos que, en su estado de mayor toxicidad, pueden entrar en coma, con daño neurológico y hepático. Los célebres casos de Marilyn Monroe, Judy Garland y Elvis Presley, entre otros, ilustran tristemente la adicción por estas substancias, muchas veces asociadas a las aminas despertadoras (anfetaminas) para contrarrestar el efecto somnífero de los barbitúricos.

La cocaína (también conocida como “merca o blanca”) que se extrae de las hojas de la coca, es una de las más usadas en la actualidad por el “speed” (acelere) que produce al inhalarla. Es la favorita en esta época donde todo se caracteriza por el rendimiento y el aprovechamiento del tiempo al máximo, aún a costa de la salud. Es causa de crisis ansiosas, insomnio, deterioro personal, abandono de los cuidados corporales, actos contra las personas (incluida la violencia y el abuso sexual) y agresividad. Es sabido que su uso reiterado produce cuadros severos de impotencia sexual y disfunción del deseo, como bien lo saben los adictos alpolvo de estrellas. Con el “crack”, que es un derivado extremadamente tóxico de la cocaína y que se fumaocurre algo similar pero con mayor deterioro y alta incidencia de actividades delictivas.

  “ Ay de ti, mi princesa, cuando llegue te besaré hasta ponerte toda colorada y te voy a alimentar hasta que te pongas bien gordita…y si te muestras díscola verás quien es más fuerte, si una gentil niñita que no come o un hombre salvaje que tiene cocaína en el cuerpo. Cuando tuve mi última depresión la tomé otra vez y una pequeña dosis me elevó a las alturas de una manera admirable. Ahora estoy reuniendo bibliografía para una canción de loa a esta mágica sustancia”.

  1. Freud, Carta a Martha Bernays –en ese entonces su novia-, 1884

En el caso de las intoxicaciones crónicas con marihuana y “haschisch”, el sujeto deviene pasivo o eufórico, con pasajes al acto o comportamientos estereotipados, a veces con crisis de pánico. Sexualmente puede haber desinterés, retardo eyaculatorio y dificultad para llegar al orgasmo.

Más nocivas son las intoxicaciones crónicas con anfetaminas (en todas sus variantes) porque producen lesión hepática y neurológica con el consiguiente daño psicofísico, con gran ansiedad, taquicardia, temblores, impulsividad y cuadros delirantes similares a la esquizofrenia. En el plano sexual originan episodios de descontrol eyaculatorio e impotencias. Con las colas y pegamentos ocurre algo parecido ya que tienen un alto grado de toxicidad con riesgo de daño cerebral y el éter (anestésico) puede producir paros cardíacos.

El LSD o dietilamida del ácido lisérgico, al igual que algunas variedades de hongos, es un potente alucinógeno que provoca cuadros de despersonalización y alteración de la conciencia, lo que genera episodios de paranoia, pérdida de contacto con la realidad y crisis de excitación, donde el pobre Eros queda perdido en los meandros de la psicosis transitoria.

El “éxtasis” (o “ecstasy”, para los norteamericanos) es una conocida droga usada con fines presuntamente placenteros y eróticos. Estructuralmente está emparentada con un estimulante, la anfetamina, y con un alucinógeno, la mescalina. Comparte con toda la familia de las anfetaminas el poseer un efecto estimulante y despertador tanto como producir adicción y ser tóxica para el sistema nervioso central. Su efecto se debería a la liberación y recaptación de las aminas del cerebro, particularmente la serotonina y la dopamina, como también en la vía del glutamato (un aminoácido) y la acetilcolina. Estas aminas biógenas que produce nuestro organismo son las responsables de la modulación del deseo, la excitación, la erección y el orgasmo; ya sea como facilitadoras (dopamina) o inhibidoras (serotonina) de los mediadores químicos. Estos datos que parecerían demasiado cientificistas son importantes para entender que la metilendioximetanfetamina (MDMA) vulgarmente llamada “éxtasis” no es una sustancia inocente y divertida sino que tiene una acción seria y potente a nivel del sistema nervioso.

Habitualmente se ingiere por vía oral, pero puede fumarse o inyectarse ocasionalmente. Es común su uso asociado a bebidas energizantes para lograr efecto “high”, así como a la marihuana con fines más relacionados con el placer sexual. Uno de los nombres con que se conoce al éxtasis es “la droga del amor”.

En el Congreso de la Sociedad Norteamericana de Psiquiatría (Nueva York, EE.UU.) de 1996, nos presentaron un trabajo donde se evaluaron consumidores (varones y mujeres de 21 a 48 años) prestando atención en cuatro principales aspectos de la respuesta sexual: deseo, erección (lubricación en mujeres), orgasmo y satisfacción. Al final de este estudio, y de otros similares, si bien se observó que en algunos casos el deseo y la satisfacción podían verse aumentados con el uso de MDMA, otros referían que el orgasmo había sido retardado y que la erección era afectada negativamente en muchos de ellos.

Los efectos de la ingesta de éxtasis duran de 4 a 6 horas, y se empiezan a sentir de 30 a 60 minutos después de la toma. En dosis pequeñas, hace que el individuo se sienta alerta, sereno, amistoso y sociable, a lo que se suma una intensa sed y mayor sensibilidad para las percepciones sensoriales. Como se eleva la temperatura del cuerpo, si se toma en lugares concurridos y se baila, se pierde líquido y se puede llegar a la deshidratación. También se altera la percepción del tiempo y la capacidad de concentración y coordinación, pudiendo presentarse crisis de ansiedad y ataques de pánico. Estas sensaciones van disminuyendo y puede surgir un comportamiento impredecible, pasando de la tranquilidad y la actitud amistosa a la ira y la provocación, así como insomnio y falta de apetito. Puede también presentarse somnolencia, ansiedad, depresión e irritabilidad.

En consumo de dosis altas, o cuando existe una predisposición genética o hipersensibilidad hacia alguno de los compuestos, el consumidor puede desarrollar complicaciones graves, como profunda alteración de la conciencia, agitación, convulsiones e insuficiencia renal aguda, que pueden causarle la muerte.

Después de un tiempo de consumir éxtasis pueden aparecer trastornos neurológicos o psiquiátricos permanentes, desde alteraciones de la memoria hasta trastornos afectivos, parkinsonismos y psicosis paranoide. También se presentan alteraciones cardiovasculares graves, como arritmias y colapso cardiaco.

El grupo social se ve afectado por quienes se intoxican con éxtasis, ya que impacta en la seguridad y el bienestar porque se presentan más accidentes, en especial de tránsito. Además, como es producido en laboratorios encubiertos, sin condiciones higiénicas, no existe control acerca de su composición y con frecuencia contiene impurezas y diferentes proporciones en sus compuestos, lo que facilita la intoxicación, ya que el consumidor no tiene control sobre la potencia de las sustancias que consume.

El consumo de éxtasis se centra en los jóvenes que asisten a las fiestas llamadas rave, cultores de la música tecno. Generalmente son usuarios de mediano y alto poder adquisitivo, que utilizan esta droga como “ritual” para participar del festejo donde la noción de tiempo y espacio se diluyen. Se los identifica por sus fiestas multitudinarias y por beber agua mineral en grandes cantidades.

Algo interesante de ver fue que un 60% de los sujetos reportaban el uso concomitante de marihuana (es un canabinoide con una acción liberadora de dopamina) para producir un aumento del deseo, pero con un incremento paralelo de la toxicidad ya que, tanto con el éxtasis, las anfetaminas y la cocaína, por su uso continuo, aparece luego un cierto efecto depresivo (“bajón”), insomnio rebelde, ansiedad y excitación psicomotriz, amén de francos cuadros de impotencia o anorgasmia.

Sabemos que estas drogas estimulantes van generando cuadros de intoxicación crónica que terminan por derrumbar el deseo, la erección, el orgasmo y a la persona en su totalidad.

“POPPER”

Hemos escuchado, en boca de pacientes o en grupos de adolescentes, y leído en distintos medios, sobre un uso frívolo o recreativo del sildenafil, vardenafilo y tadalafilo entre jóvenes, en “boliches”, “raves” o “discos”, combinado con alcohol, sustancias como la cocaína, el éxtasis o el “popper”.

Mezclar Viagra o similares con el alcohol como medio de mejorar el desempeño sexual por las exigencias socioculturales constituye una situación de riesgo. Si bien no hay una verdadera contraindicación debemos señalar la necesidad de una prevención: las bebidas alcohólicas tienden a bajar la presión arterial y eso puede verse potenciado por el uso conjunto con este medicamento. O sea que tomar sildenafil estando alcoholizado, parecerá muy divertido, fashion, o a la mode, pero puede  presentar complicaciones.

El “popper” –viene en forma líquida, en pequeños tubos y se inhala- es básicamente nitrito de amilo (el famoso “lanzaperfume” de antaño) que por sí mismo puede marear y producir hipotensión con desmayos. El Viagra y similares están contraindicados con los nitritos y nitratos (medicamentos que se usan como vasodilatadores coronarios), por lo tanto, con el uso conjunto con el “popper”, se presenta una situación peligrosa para la salud, y no es sólo una declaración “careta”, o una posición moralista, sino una  criterio médico para evitar desmayos, lipotimias y estados de shock.

“LA COCAÍNA DE LOS POBRES”

En el último año el trabajo de admisión y consultas en los diversos centros asistenciales se ha visto atravesado por una nueva realidad: el aumento del consumo de Pasta Base de Cocaína (PBC) en adolescentes y adultos. Ante la pregunta común por la sustancia consumida, cada vez es más frecuente la respuesta: “paco”.

Este consumo ha generado inquietudes en otro grupo poblacional: el de los padres. No ha sido raro verificar en los últimos tiempos un incremento en consultantes padres o familiares de consumidores a esta sustancia. Frases como: “Antes fumaba marihuana o tomaba cerveza pero ahora…” o, al decir de pacientes: “fui a comprar porro y el dealer me ofreció algo nuevo y barato”…. “me dijo que no tenía lo que yo buscaba pero que tenía algo mejor”.

La Pasta Base de Cocaína tiene distintas denominaciones: paco, pasta base, la cocaína de los pobres, bazuca, mono (si está mezclada con tabaco), marciano (si está mezclada con marihuana).

Contiene el alcaloide de las hojas de coca más los solventes (kerosene, gasolina, ácido sulfúrico, amoníaco, cal) lo que convierten a esta sustancia en altamente tóxica. Otro de los factores que la hace sumamente peligrosa son los elementos de “corte” de sustancia: desde fécula hasta vidrio molido de los tubos de luz (para que pese un poco más y sacar más ganancia). Se consume fumada en latas, mezclada con tabaco o marihuana, en tuqueras o canutos (preferentemente fabricados con antenas de autos o de televisión).

Al ser fumada su efecto es más rápido e intenso. Así, se logran altas concentraciones de droga en el cerebro, ya que pasa a la circulación pulmonar llegando al Sistema Nervioso Central en 8 a 40 segundos, durando su estado de elevación (“high”) de 2 a 5 minutos. La etapa de descenso (“crash”) es también rápida e intensa, produciendo apatía, irritabilidad, disfunciones sexuales severas, depresión y ansiedad, con intensos deseos de consumir nuevamente droga (que se manifiestan cada vez con más violencia y agresividad).

Los consumidores de paco presentan:

  • aislamiento (tanto de su grupo familiar como de antiguos grupos de pares que no compartan el consumo), llegando incluso a cortar relaciones sentimentales por no compartir el hábito.
  • se vuelven silenciosos, retraídos, con notables subas y bajas en el carácter.
  • realizan “giras” o “internaciones” en lugares de consumo durante varios días en villas, departamentos utilizados para tal fin, espacios que funcionan como “fumaderos”.
  • la familia o grupo de convivencia comienza a sufrir pequeños robos para sustentar el consumo: desde electrodomésticos y zapatillas hasta ahorros.
  • al retornar de las “giras” los consumidores suelen hacerlo sin sus pertenencias, muy desmejorados, golpeados, con signos de despojo (descalzos, sin ropa de abrigo en invierno, etc) y sin mucho registro de lo que pasó durante su “gira” o “internación”. Normalmente vuelven a su casa a dormir durante todo el tiempo que puedan, reponerse un poco y volver a consumir.
  • No es una sustancia que se “socializa” (como puede ser tomar una cerveza con amigos o fumar un porro): el efecto de“high” es tan brusco que no se comparte, lo que explica la ausencia de vida social de los sujetos consumidores.
  • A diferencia de los consumidores de cocaína por vía endovenosa, en algunos casos la actividad sexual se ve exacerbada. Esto lo explica muy bien un especialista peruano:

“En el caso de Perú, igual que en Colombia y en Venezuela, uno de los problemas más serios es el consumo de pasta base, el crack, porque deteriora mucho intelectualmente y produce una agitación psicomotriz que hace que las personas tengan muchas relaciones sexuales. Mientras que el drogadicto intravenoso no tiene una gran actividad sexual, el que consume crack es agresivo sexualmente, cambia todos los días de pareja y es mucho menos responsable: nunca usa condón.”

Reportaje a Eduardo Gotuzzo, infectólogo peruano, director de Society for the infection diseases.

“DROGAS PARA UNA VIOLACIÓN” (DATE RAPE DRUGS)

Estas son drogas que se suelen usar a veces para un acto de violencia sexual, donde una de las personas no desea mantener relaciones sexuales. Puede incluir toqueteos inapropiados, violación o intento de cometerla. Por los efectos de estas drogas las víctimas están físicamente sin defensa, incapaces de rehusarse y luego, muchas veces, sin recordar lo que sucedió. Como no tienen color, ni olor o gusto marcado, pueden ser fácilmente agregadas a alguna bebida sin el conocimiento de la víctima.

Las tres drogas más conocidas en este sentido son:

  • GHB (gamma hidroxibutirato)
  • Rohypnol (flunitrazepam)
  • Ketamina (ketamine hydrochloride)

Técnicamente se las conoce como drogas que facilitan la violencia y abuso sexual. Aunque pueden ser usadas para otros actos delictivos, como ser robos y agresiones físicas.

El GBH (gamma hidroxibutirato), –Líquido E, Líquido X- fue sintetizado por el Dr. Henri Laborit, científico francés. También se le conoce como éxtasis líquido, aunque no tiene la estructura química del éxtasis.
Su uso produce mareo, obnubilación, incoherencia. A menores dosis produce sensación de euforia, como las bebidas alcohólicas. El GHB tiene una acción directa en el Sistema Nervioso Central y su consumo produce una subida de la dopamina en el cerebro, haciendo que los usuarios se sientan más relajados y conectados,  con más energía.  Se usa como líquido, polvo blanco o comprimidos.

El GHB en consumo crónico puede producir episodios alucinatorios, síndrome delirante, confusión mental, convulsiones, pudiendo llegar al  coma. Si se mezcla con bebidas alcohólicas puede producir paro cardiorespiratorio.

La Ketamina (K, Special K o Vitamina K, en la jerga callejera) es un anestésico general, con propiedades analgésicas, de acción relativamente corta es muy usado por médicos (p. e.j, para hacer abortos, pequeñas cirugías) y veterinarios. El clorhidrato de ketamina es soluble en agua, lo que favorece su uso como droga para el ataque sexual.

  • Valeria, 25: Con la K siento que mi cuerpo y la mente andan como separados. Algo así como que mi cuerpo ya no me pertenece.
  • Patricio, 21: Siento que me despersonalizo, no soy más yo, ni sé lo que hago.

Produce un estado de anestesia y analgesia profunda, con estrechez o pérdida de la conciencia. Puede dar problemas cardiorrespiratorios y mezclada con bebidas alcohólicas aumenta la toxicidad.

El Rohypnol (flurnitrazepam) es un hipnótico benzodiazepínico muy potente. Conocido en la jerga como “Roofies”, “ruffies”, “roche”, “R-2”, “rib” y “rope”. En USA su venta ilegal en comprimidos está muy extendida como date rape drug, ya que mezclado con alcohol, produce una profunda letargia y somnolencia, por lo que lo ha constituido como una de las drogas más usadas con finalidades de intoxicar a una mujer o varón y luego cometer el asalto sexual. Muchas veces después de su consumo se presenta una amnesia total o parcial de lo ocurrido.

Claro que Ketamina (Ketalar), GHB y Rohypnol también son usadas para doparse o mambearse, como dicen los adictos, sin ligarlas con una intención violatoria.

UNA DEPENDENCIA SOCIALMENTE ACEPTADA

Una de las dependencias que con mayor frecuencia vemos en el consultorio, aunque de naturaleza distinta, es a los psicofármacos(benzodiazepinas) y tienen un dato adicional: suelen estar avalados por recetas médicas. No estamos en contra del uso de estos medicamentos que han aliviado o solucionado cuadros que antes eran intratables, pero sí desaprobamos su uso indiscriminado y sin control médico. Desgraciadamente, tanto en jóvenes como en adultos, hay automedicación de psicofármacos y muchos profesionales dan recetas -o farmacéuticos los venden sin ellas- desconociendo para qué los usan o quiénes los usan. El consumo abusivo y descontrolado de los popularmente conocidos como remedios para los nervios (alprazolam, clonazepam, bromazepan, lorazepam), son causales de impotencia, pérdida del interés sexual en ambos sexos, anorgasmia y dificultades para eyacular, además de traer problemas en la memoria, disminuir los reflejos y ser altamente adictivas. Algo similar ocurre con el alcohol –tema que hemos desarrollado en otro capítulo- ya que, por su toxicidad hepática (que es donde se metabolizan las hormonas) y neurológica, por producir impotencia y disminución del deseo, por el daño psicológico y familiar (con actos de violencia y delirios celotípicos) que genera, es un célebre enemigo de la sexualidad.

“LOS PARAÍSOS ARTIFICIALES”

En el mundo actual hay baja tolerancia a la sensación de dolor, frustración ante  la espera y dificultades para soportar un mínimo de angustia. Frente a esta realidad la respuesta pareciera ser anestesiar el cuerpo y el alma, lo que llevaría al polo opuesto del placer que produce el encuentro erótico de los cuerpos.

“En la actualidad el progreso es tal que todos trabajan, todos cooperan, nadie tiene tiempo, ni ocios que no puedan llenar con placer y si, por desgracia, se abriera alguna rendija en la sólida sustancia de sus distracciones, siempre queda esa droga deliciosa: medio gramo para una tarde de asueto, un gramo para un fin de semana, dos para una oscura eternidad….”

Aldous Huxley (1894-1963)

No sólo es Eros el que pierde con el uso constante de drogas y tóxicos sino la salud en general y la calidad de vida. Sabemos de las faltas de posibilidades laborales y de horizontes que el presente ofrece, de los problemas familiares, de la crisis social y los avatares de la vida, amén de la angustia y depresión provocadas por los fracasos sexuales. Pero el uso constante de estupefacientes, alcohol y tabaco, no solucionan el problema: muy por el contrario, lo agravan y ahondan aun más.

“¿Para qué trabajar, escribir, inventar lo que sea, cuando se puede conseguir el paraíso de un solo golpe? El haschisch pertenece a la categoría de los goces solitarios para los miserables ociosos….. es peligroso e inútil. No puedo comprender por qué el ser racional y espiritual se sirve de medios artificiales para lograr la beatitud, dado que el entusiasmo y la voluntad bastan para elevarlo a una existencia sobrenatural. Los grandes poetas y artistas, los filósofos, los profetas, son seres que, por el puro y libre ejercicio de la voluntad, consiguen llegar a un estado en el que son a la vez sujeto y objeto, causa y efecto, hipnotizador y sonámbulo.”

Charles Baudelaire, “Los paraísos artificiales” (1860)

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