Psicoanálisis en la Institución

Lic. Marina Troilo
El psicoanálisis propone un impasse en las identificaciones que el mercado propone, una suspensión de saber, un paréntesis en las nominaciones. Es precisamente el encuentro con un analista el que resalta la falta en ser, ese agujero que lanzará la posibilidad de que nuevos sentidos se abran para ese sujeto.
Los procesos de identificación son masificantes, necesitan de conjuntos sociales. Por el contrario, la intencionalidad de una intervención psicoanalítica es singularizante, tiende a resituar al sujeto en su relación con lo colectivo. Como dice Eric Laurent “queremos instituciones en el campo de la salud mental y de la medicina que le den su lugar a la particularidad y que desconfíen de la masificación por identificación”
Allí donde la regla y la norma propone algo para todos, Lacan plantea que la única regla para todos, es la no regla. La ausencia de regla, la no relación sexual, por lo tanto el sujeto está obligado a inventar su modo de relación con el sexo, con aquello que no tiene programación natural. De allí que sea particular, y que sea el síntoma el que venga como respuesta de lo que no hay. Y aunque los síntomas puedan ser similares, y hacer clase, cada uno es particular, en tanto la determinación del mismo es propia de la historia de ese sujeto. Entonces el síntoma es la excepción a la norma.
Lacan opone la universalidad de la regla, a lo que hace ley para cada uno, es decir a lo particular.
“No podría haber satisfacción para nadie fuera de la satisfacción de todos (…) no es culpa del análisis si la cuestión de la felicidad no puede articularse de otro modo en la hora actual (…) la felicidad se transformó en un factor de política, la cuestión de la felicidad no tiene para nosotros solución aristotélica posible y la etapa previa se sitúa a nivel de la satisfacción de las necesidades para todos los hombres.”
El psicoanálisis toma partido por el deseo, y muestra sus avatares en el sujeto y en la sociedad, la política del psicoanálisis es el ejercicio de una ética: situarse del lado de la verdad del deseo es atacar críticamente lo que la sociedad propone como objetos de deseo, de satisfacción, de la necesidad y de la felicidad. El psicoanálisis sabe que el objeto de experiencia de satisfacción está perdido, no es precisamente lo que completa al sujeto, principalmente porque no hay complementariedad entre sujeto y objeto, como plantea el discurso capitalista.
El analista apuesta a la singularidad, y para ello no hay norma que encauce la subjetividad. El psicoanálisis no niega la importancia de la ley, de una regulación del goce, pero no se amolda a ello, sin pensar los efectos que puede tener en un sujeto.

TALLER DE ARTE TERAPIA

LUNES DE 18 A 19:30 HORAS

Este es un espacio grupal para jóvenes de 15 años en adelante con el objetivo de trabajar a través del arte, las diversas problemáticas que presentan. El objetivo es que el joven pueda tramitar sus dolores vía la expresión artística, trabajando junto a ellos la construcción del cuerpo, el lazo con los pares posibilitando la inscripción de la salida exogámica. La adolescencia es un tiempo de cambios, en donde el psiquismo se pone a prueba: los adolescentes tienen que transitar y tramitar pérdidas; tales como la niñez, la caída de los padres y otras, a fin de constituir una salida.
El arte en este sentido es una palestra que permite tramitar y transitar.
El mural es la escritura del paso de los jóvenes durante el 2018 dejando una marca de su paso en la Institución
Esta abierta la inscripción a partir de febrero de 2019
Jóvenes de 14 años en adelante

Taller: Arte terapia, un Otro decir.
“La función del arte en la sociedad es edificar; reconstruirnos cuando estamos en peligro de derrumbe” S. Freud.

Si pudiéramos detenernos a reflexionar sobre el arte, podríamos pensar que el mismo es el modo en que uno percibe el mundo, tanto en las formas externas, las concretamente tangibles, como en las ideas internas que nos atraviesan, desde lo más íntimo del ser. 

El entramado artístico de cada quien, produce  nuevas construcciones a través de miles de experiencias subjetivas que incluyen la pluralidad en los recursos expresivos.

Nuestra intención es crear y motivar un espacio de expresión a través de medios comunicacionales que están más allá de la palabra, para jóvenes y adolescentes que circulan en distintos espacios de nuestra institución, tratando de consolidar una búsqueda creativa de cada sí ,a través de un proceso lúdico en la construcción de los lazos .
Cada encuentro es pensado como recurso y medio terapéutico que propicia el despliegue subjetivo de cada uno de los integrantes, convocando a un Otro- decir, considerando necesario el trabajo de de-construcción. Las vivencias y la posibilidad de compartir sobre las mismas, otorgan un efecto reparador en aquello indecible, a través de una dinámica de transformación, donde la expresión singular en sus múltiples facetas se vuelve protagonista. 

Gisela Lio

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¿Ataque de pánico o Angustia?

“La angustia es ese corte (…) que se abre y deja aparecer lo que ahora entenderán ustedes mejor, lo inesperado, la visita, la noticia..” (LACAN 1962, 87)
Sabemos que es todo un trabajo la enunciación del padecimiento en el encuentro con un analista. En ese trabajo el paciente intentará encontrarle un sentido a eso que le pasa, a ese sinsentido que irrumpe. Eso que puede llamarse lo más íntimo del sujeto irrumpe, demostrando qué sucede cuando en el marco significante aparece lo más cercano, lo que Lacan llama heim, es decir el huésped en su dimensión más extraña. Esa dimensión de lo extraño hace que el sujeto vacile en cuanto a las respuestas que hasta ese momento había encontrado. Entendiendo esto también como la caída de una escena psíquica, la cual implica la suspensión de cierto saber, de cierta respuesta anticipada. Esa escena es la dimensión de la historia, y allí es donde el sujeto ha encontrado algunos significantes. El analista como intérprete no es ingenuo, es lector de un hecho de discurso constituido por la consulta en el momento de lo que podemos nombrar como urgencia subjetiva. Para ello será importante y necesario instalar un tiempo de comprender, donde la operación analítica, permita la apertura del Inconsciente, reanudando así el tiempo donde el sujeto pueda representarse. Para lograrlo será necesario alojar ese sufrimiento, abrir un paréntesis, un tiempo que permita luego al paciente construir su propio texto y localizarlo en las coordenadas de la transferencia. Allí será posible para el sujeto reubicar eso que le pasa como algo que no le es ajeno, y podrá darle una nueva significación a sus síntomas.
El surgimiento de angustia es la señal de la ruptura de un orden que funcionaba para el sujeto hasta ese momento. Eso que irrumpe, rompe la cadena de significación que sostenía al sujeto hasta ese instante. El sujeto se ve confrontado con algo que no puede evitar, algo que lo requiere y que no sabe que es. Este no saber que quiere el Otro se corresponde con no saber quién soy, se vuelve enigmático para sí mismo. Esa presencia de lo enigmático fuera de toda significación es la que produce angustia. Es un enigma de saber., es la pérdida de puntos de referencia y esa es una dimensión de la angustia.
Es la intencionalidad del significante, cuanto menos sabe que quiere decir, más eso quiere decir algo. En este punto podemos agregar que, como dice Lacan, la angustia no engaña, porque tiene relación con el deseo del Otro, no se sabe qué se es en el deseo del Otro. Esto se corresponde con el encuentro con lo traumático original, estructural del sujeto. Entendiendo trauma como aquello imposible de simbolizar, como ese encuentro con un real fuera de todo sentido que produce una ruptura en la homeostasis. En la angustia, no hay red. ¿Qué quiere decir esto? Que no hay significantes, porque la red son los significantes. La angustia introduce por un lado, la certeza de lo insoportable y por otro una indeterminación, “no sé qué es”, “no sé quién soy”, y no tener la referencias para responder a esa pregunta.
En cuanto a la época, y los llamados nuevos síntomas, podemos pensar que en los “ataques de pánico” la angustia puede hacernos perder la certeza del propio cuerpo. Según Eric Laurent: “Hay una certeza en el ataque de pánico, la certeza de que precisamente el mundo se pierde. Hay una presencia en el mundo, con el mundo, que ningún funcionamiento del cuerpo puede acotar. Los ataques de pánico- significante moderno-es de la clínica de la nueva mirada del DSM “. Este significante según E. Laurent, enriqueció la clínica de la angustia designando precisamente el carácter errático de estos ataques fuera de un sistema de representación. Dirá E. Laurent “tener la idea de que hay algo que no tiene representación pero que se presenta”.
El análisis es la búsqueda de una certeza, aún en forma hipotética, y la misma transferencia es la que restituye al sujeto una zona de certeza. El análisis hace trabajar la incertidumbre pero en el marco de una certeza que atañe al síntoma como modalidad de goce, en tanto puede ser tramitado por el sujeto en la experiencia.

Lic.Marina Troilo

¿Qué época de las adicciones?

Nos proponemos realizar un recorrido que nos permitan pensar las adicciones en el contexto de una época que se particulariza por algunas cuestiones, algunas de ellas las nombramos como un cambio en la categoría de ciudadano por la consumidor, donde el mercado sería aquél que está allí dispuesto a ofrecer los objetos que obturen lo que llamamos falta.
Para empezar diremos que las adicciones están en una estrecha relación con el goce autoerótico, extrayendo de aquí la concepción de que es esto lo que no permite el lazo social en aquél que podríamos llamar adicto. El tóxico en el lugar del parteneire, y el objeto en el lugar de la falta.
Decir que las adicciones son parte de la subjetividad de la época no alcanza, claro que se inscriben en una cultura que tiene sus propias legalidades, características, modalidades, pero la época no es lo que explica todo lo que es necesario pensar respecto del consumo. Si bien planteamos esto, también es necesario destacar que las particularidades de una época quedan imbricadas con el tema en cuestión. ¿Que pretendo decir?, que las adicciones son un problema en esta época pero no alcanza con la caracterización de la época para abordarlas. Adicciones hubo siempre aunque las coordenadas puedan cambiar.
Es cierto que estamos en un mundo que ha cambiado. Algunas modalidades nos invitan a repensar algunas cuestiones. Desde hace ya mucho tiempo que las categorías del mercado están siendo parte del modo en que las relaciones amorosas se establecen, quedando inscriptas en un discurso que parece estar mas cerca del rendimiento y de la productividad que del amor y del encuentro, del azar y de la diferencia.
Es cierto también que el discurso capitalista se sostiene en la permanente posibilidad, en la noción de que nada es imposible. Desde las campañas publicitarias hasta las ofertas terapéuticas encontramos siempre una posibilidad de rechazo del vacío, de las diferencias, un empuje a gozar de objetos que nos harán creer que se trata del deseo. Proliferan las promesa de juventud eterna, de retraso del envejecimiento, de eliminación de arrugas, etc ¡Como si se pudiera hacer algo contra el paso del tiempo!. Hoy es obligatorio ser feliz, ser flaco, estar bien, comer sano, ser joven. Claro, la juventud, como suelo decir, está sobrevalorada, porque es la etapa de la vida donde el límite de la misma se cree que está lejos.
En un mundo de satisfacciones apuradas queda poco lugar para pensar, para elegir, para el deseo quizás. Los objetos están al alcance de todos e indiferenciados, brindarán una satisfacción inmediata para luego impulsar a un nuevo consumo, antes de que el vacío se imponga ya hay un nuevo objeto para consumir. De este modo la angustia, el dolor o el sufrimiento encuentran siempre una nueva ficción: creer que es posible a través de un objeto colmar el vacío.
Freud en su texto El malestar en la cultura ubica la droga como una posible muleta que le haría enfrentar el dolor al sujeto, pero no para resolverlo sino para silenciarlo. No sin consecuencias, se relanza permanentemente la necesidad de encontrar nuevos anestésicos para paliar el dolor.
¿En que punto podemos articular época con adicción? En el punto en que el lazo social se ve afectado. En las adicciones, la droga permite obtener un goce que no pasa por la relación al Otro, se convierte en el parteneire ideal, rompiendo de esa manera el lazo social. De este modo, la época y las adicciones se ven articuladas en lo que le adjudicamos al discurso capitalista, rechazo de la castración y un modo de goce autoerótico que nos mantiene cada vez mas solos y aislados.

Lic.Marina Troilo

Sobrepeso y Obesidad Infantil


Objetivo: abordar el sobrepeso y obesidad infantil desde una perspectiva interdisciplinaria.

Fundamentación: el aumento del sobrepeso y la obesidad infantil a nivel nacional y mundial (OMS, Ministerio de Salud de la Nación) ha llevado a la toma de consciencia de esta problemática por autoridades y profesionales de diversas disciplinas así como a su divulgación en las TICs. Entendemos sumamente relevante considerar que tratándose de la prevención y del tratamiento de esta problemática en niños se justifica contemplar su salud de modo integral –psiquica, física y social-, para lo cual se requiere de un marco de trabajo interdisciplinario orientado hacia la familia del niño, respetuoso de la dimensión física –a corto y largo plazo- así como de los tiempos e inquietudes del niño. Y donde se creen condiciones que lleven al niño a la toma de consciencia de su cuerpo y de su alimentación de manera propia y creativa, sostenido por adultos –padres orientados por el equipo de salud-. Es decir que para lograr “cambios de hábitos” entendemos insoslayable, lo que a veces se pasa por alto, la creación de condiciones favorables a ello –confianza en el equipo profesional, trabajo de la familia del niño con el equipo y proceso de cambio en el niño que se aleja de un aprendizaje planteado para todos, de manera unívoca y lineal. Este enfoque prioriza el escuchar al niño para orientarlo, así se aleja entonces de la indicación de dietas restrictivas para él, en la medida en que, por nuestra experiencia clínica, pudieran ocasionar iateogenia, futuras obesidades o trastornos alimentarios. Asimismo, favorece el trabajo del equipo de salud con padres o grupo familiar, evitando así que estos se ubiquen en el lugar de controlar o habilitar alimentos y maneras de alimentación o de realizar ejercicios físicos sin la orientación o acuerdo o criterio del equipo profesional.

Metodología: Admisión del niño y su familia por parte de las directoras de la institución. Diagnóstico situacional. Se realizarán las Derivaciones a profesionales que se consideren convenientes o necesarias –psicólogos, nutricionistas, eventualmente endocrinólogos o pediatras. Trabajo con el pediatra del niño. En función del diagnóstico y las derivaciones pertinentes se decidirá el plan de tratamiento interdisciplinario que se ajuste al caso o bien se decidirá apertura de espacio de orientación-prevención a la familia y al niño.

Conclusión: Esta manera de abordar el sobrepeso y la obesidad infantil apunta al respeto de la subjetividad del niño y de cuidado de su salud de manera integral, evitando así dejarlo en un lugar de objeto de indicaciones unívocas y lineales, lugar de pasividad. El desafió reside en brindarle contención para que pueda reestablecer  o establecer, por primera vez una relación saludable con su cuerpo y su alimentación.

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